EXPERIENCIA
Al comienzo de mi trayectoria profesional en Argentina trabajé en un centro educativo-terapéutico orientado a la integración social de niños con trastornos del espectro autista. Posteriormente adquirí experiencia clínica en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires, donde realicé psicoterapia individual con adultos. Paralelamente, formé parte de la Dirección de Orientación al Estudiante de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mi trabajo allí combinaba la orientación vocacional con un proceso de acompañamiento y reflexión, orientado a ayudar a las personas a replantearse sus elecciones y proyectos en momentos de transición vital. Trabajaba como parte de un equipo de psicólogos y, durante esos años, también participé en proyectos de investigación y presentaciones en congresos.
Me mudé a Copenhague en 2019 y desde entonces formo parte de MacFarlane Psychology Group, donde me dedico principalmente al trabajo clínico con adultos y adolescentes.
Mi práctica clínica está acompañada por supervisión continua, psicoterapia personal y formación profesional permanente. Actualmente estoy realizando una especialización complementaria en Psicología Perinatal, con foco en los aspectos emocionales del embarazo, la transición hacia la maternidad y paternidad y los primeros tiempos de la crianza.
ORIENTACIÓN TERAPÉUTICA
Trabajo desde un enfoque psicoanalítico y psicodinámico, que me permite escuchar aquello que es único en la historia y experiencia de cada persona. En los encuentros, partimos de las preocupaciones o del malestar que te trae a terapia para comprenderlos más profundamente, poner en palabras lo que estás atravesando y explorar nuevas formas de relacionarte con ello.
Existe una idea bastante extendida de que el psicoanálisis implica un terapeuta silencioso, o que el trabajo se centra exclusivamente en los padres y en la infancia. Esa no es la manera en que trabajo. Mantengo un rol activo y una escucha atenta, porque aquello que decimos y experimentamos suele tener más de un significado, y esto resulta fundamental en el espacio terapéutico. Nos permite comprender mejor los síntomas y el malestar actual.
Hago preguntas, comparto observaciones e intervengo cuando considero oportuno para que puedas llevarte algo significativo de cada sesión. Si bien nuestro trabajo se centra en tus preocupaciones actuales, tu historia personal y tus experiencias de vida son una parte esencial de quién eres y, por lo tanto, también del proceso terapéutico. No siempre constituyen el punto de partida, pero suelen aparecer de manera natural a lo largo de nuestro trabajo. Cuando esto ocurre, les damos el tiempo y la atención que merecen, ya que pueden ayudar a comprender patrones que se repiten o aportar una perspectiva diferente sobre el sufrimiento actual.
Mi rol consiste en acompañarte en el proceso de encontrar tus propias respuestas. Muchas veces, estas respuestas surgen a través del trabajo que hacemos juntos: al poner en palabras algo que hasta ese momento resultaba difícil de pensar, o al abrir espacio para nuevas preguntas y perspectivas.
CÓMO TRABAJO
En la primera sesión suelo comenzar con una pregunta abierta acerca de qué te trae a terapia. Antes de nuestro encuentro habrás completado un breve cuestionario inicial sobre tus preocupaciones y sobre lo que esperas de este proceso, que me permite tener un primer acercamiento a tu situación. Sin embargo, para mí es especialmente importante escuchar cómo describes lo que estás atravesando. A partir de ahí, comenzamos a explorar aquello que te trae a terapia y a construir juntos una comprensión más profunda de lo que está sucediendo.
Hacia el final de ese primer encuentro, explico mi manera de trabajar y conversamos sobre lo que estás buscando para asegurarnos de que tus expectativas estén alineadas a lo que yo puedo ofrecer.
Desde una perspectiva psicodinámica, la frecuencia de las sesiones es importante. Las sesiones semanales ayudan a construir un vínculo terapéutico y una sensación de confianza y seguridad, y esto lleva tiempo. Cuando los encuentros semanales no son posibles, ya sea por disponibilidad o por cuestiones económicas, estoy abierta a ser flexible y a encontrar una frecuencia que funcione para tu situación, explicando al mismo tiempo por qué la regularidad puede ser beneficiosa. A medida que el proceso avanza, podemos ir espaciando las sesiones.
A veces las razones que llevan a una persona a terapia son claras y podemos abordarlas directamente. En otras ocasiones, el malestar se expresa de manera indirecta, a través de ansiedad, pensamientos inesperados o intrusivos, miedos que parecen irracionales, dificultades en las relaciones, bajo estado de ánimo o sentimientos de soledad. Nuestra tarea conjunta consiste en poner estas experiencias en palabras y, a través de ello, comprender sus causantes y desarmarlas para eventualmente mejorar tu calidad de vida. Las sesiones tienen lugar en un espacio cálido y personal, donde podrás sentirte cómodo/a para hablar con libertad.
TRABAJO CON ADULTOS Y ADOLESCENTES
Trabajo con adultos y adolescentes cuyos motivos de consulta más comunes son la ansiedad, el trauma, la depresión, manifestaciones psicosomáticas, dificultades en las relaciones humanas, baja autoestima, cuestiones vinculadas con la identidad y momentos de transición importantes en la vida, como mudarse a otro país y adaptarse a un nuevo entorno. Algunas personas llegan después de haber realizado una evaluación médica que ha descartado una causa física para síntomas como molestias cardíacas, por ejemplo. En estos casos, podemos explorar juntos si la ansiedad u otra fuente de malestar puede estar relacionada con lo que están experimentando.
En el trabajo con adolescentes suele ser importante mantener cierto contacto con los padres. Cuando considero que puede ser beneficioso, los incluyo en el proceso con el consentimiento del adolescente, cuidando especialmente la confidencialidad. Cuando los padres pueden acompañar el proceso, su participación puede convertirse en un apoyo valioso para el trabajo terapéutico.
Muchos de los jóvenes con los que trabajo se encuentran en un momento de sus vidas en el que empiezan a preguntarse qué dirección quieren tomar. La cantidad de opciones, la presión de un entorno competitivo y el estímulo bien intencionado de que pueden hacer cualquier cosa que se propongan pueden resultar abrumadores. Algunos pueden sentirse paralizados o inseguros sobre cómo avanzar, incluso después de haber tenido un buen desempeño académico. Las preguntas relacionadas con la identidad y con el rumbo que está tomando su vida aparecen con frecuencia.
Haber experimentado personalmente el proceso de adaptarme a otro país me permite comprender de cerca algunas de las dificultades que puede implicar vivir en el extranjero. Mi experiencia personal y profesional también forman parte de la manera en que acompaño a quienes se encuentran atravesando una transición similar.
SOBRE EL PROCESO TERAPÉUTICO
La terapia requiere compromiso y comenzar este proceso implica valentía. Algunas de las cosas que aparecen a lo largo del camino pueden resultar difíciles, y el cambio rara vez ocurre de un día para otro. Sin embargo, cuando uno se compromete con el proceso, algo empieza a transformarse. Ese cambio puede hacerse visible en la manera de responder ante situaciones que antes resultaban abrumadoras, algo que muchas veces la propia persona comienza a reconocer en su vida cotidiana.
Mi deseo es que puedas llevarte de la terapia algo más que alivio frente a una dificultad particular. Espero que el proceso te permita desarrollar una comprensión más profunda de ti y de tu manera de relacionarte con lo que te sucede, que pueda acompañarte más allá de nuestro trabajo conjunto. La vida constantemente presenta nuevos desafíos, y contar con esa comprensión puede permitirte relacionarte con ellos de una manera diferente, con mayor libertad, claridad o capacidad de elección.
Si tienes alguna pregunta o inquietud, no dudes en ponerte en contacto conmigo.